El inicio del ciclo lectivo en La Rioja está seriamente comprometido. Un relevamiento realizado por El Federal a los principales gremios docentes de la provincia revela un dato contundente: todos coinciden en que si no hay aumento salarial, las clases no arrancan.
Fuentes consultadas por este medio confirmaron que el escenario es crítico y que la paciencia del sector está agotada. Referentes de APM, SELaR y UDA, además de los docentes autoconvocados, expresaron con claridad que la docencia se encuentra en “estado de alerta” y que no están dispuestos a iniciar las actividades si no existe una mejora salarial significativa.
Según pudo reconstruir El Federal, la medida que se evalúa no sería una protesta aislada o parcial. Por el contrario, los gremios y autoconvocados trabajan en la posibilidad concreta de avanzar con un paro indefinido, en caso de que el Gobierno provincial no anuncie un incremento que sea considerado real y suficiente.
La advertencia no es menor: en la práctica, significaría que miles de alumnos podrían quedarse sin clases desde el primer día, en un conflicto que amenaza con escalar rápidamente.
El panorama coloca al Gobierno provincial en una encrucijada delicada. Fuentes gremiales remarcaron que, a diferencia de otros años, la Provincia no cuenta con respaldo financiero de Nación que permita desactivar el conflicto con rapidez.
En otras palabras: sin fondos nacionales extraordinarios, la posibilidad de responder a un reclamo fuerte se vuelve mucho más difícil, y la tensión crece a medida que se acerca la fecha de inicio del ciclo lectivo.
Un dato llamativo del relevamiento es que ninguna de las fuentes consultadas brindó cifras concretas sobre el porcentaje que pedirán. Sin embargo, todas coincidieron en un punto: no se trata de un aumento menor, sino de un incremento “significativo” que permita recomponer el poder adquisitivo perdido.
Mientras tanto, los sindicatos y agrupaciones docentes se mantienen en reuniones permanentes, evaluando pasos a seguir y sosteniendo un clima de alerta máxima ante lo que consideran una situación salarial “grave”.
En La Rioja, el inicio de clases entra en zona roja. La advertencia gremial es directa, unificada y sin margen para interpretaciones: si no hay aumento, no hay clases.
Y con un Gobierno provincial sin respaldo nacional para desactivar el conflicto, el riesgo de un paro prolongado se convierte en una posibilidad cada vez más real.
