Mientras el debate político continúa en La Rioja, el mapa de las grandes inversiones mineras en el país comienza a definirse y muestra una tendencia clara: los capitales internacionales están eligiendo provincias que ya adhieren al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
El régimen, impulsado por el gobierno de Javier Milei dentro de la Ley de Bases y Puntos de Partida para la Libertad de los Argentinos, otorga beneficios fiscales, estabilidad jurídica por 30 años y facilidades para importar maquinaria y girar utilidades al exterior. Estas condiciones fueron diseñadas para atraer proyectos superiores a los 200 millones de dólares.
En ese contexto, varias empresas ya avanzaron con proyectos millonarios en provincias que sí decidieron sumarse al régimen como San Juan y Catamarca
Uno de los casos más emblemáticos se encuentra en San Juan, donde el proyecto de cobre Proyecto Los Azules prevé inversiones superiores a los 3.000 millones de dólares y miles de puestos de trabajo durante su etapa de construcción y operación.
Al mismo tiempo, en Catamarca se consolidan inversiones vinculadas al litio, particularmente en el Salar del Hombre Muerto, donde empresas internacionales avanzan con proyectos de explotación y ampliación de plantas productivas.
El crecimiento de estos proyectos se produce en medio de la decisión del gobierno de Ricardo Quintela de no adherir al RIGI nacional, al considerar que el esquema otorga beneficios excesivos a grandes empresas y puede afectar la capacidad de regulación provincial sobre los recursos naturales.
Sin embargo, desde distintos sectores del ámbito económico advierten que la ausencia de ese régimen puede dejar a La Rioja en desventaja frente a otras provincias del norte y el oeste argentino que hoy compiten por captar inversiones mineras, energéticas e industriales.
La provincia cuenta con potencial en exploración de minerales estratégicos en zonas cordilleranas, además de recursos vinculados al cobre, litio y tierras raras. No obstante, la mayoría de esos proyectos aún se encuentran en etapas preliminares.
Frente a este escenario, el propio gobierno riojano comenzó a analizar la creación de un esquema de incentivos provincial que permita atraer inversiones sin adherir formalmente al régimen nacional.
Mientras tanto, el movimiento de capitales ya empezó a marcar una tendencia: en el nuevo mapa minero argentino, provincias como San Juan y Catamarca avanzan con proyectos multimillonarios, mientras La Rioja continúa debatiendo cuál será su estrategia para no quedar al margen de esa ola de inversiones.
