El inicio de la temporada turística con contingentes de jubilados dejó en evidencia un problema que hoteleros y guías vienen advirtiendo desde hace tiempo: los micros de gran porte no pueden circular por la Capital riojana debido a la falta de poda de árboles, cables colgantes y dársenas sin señalización para el ascenso y descenso de pasajeros. La situación generó daños materiales y un fuerte malestar entre los visitantes.

Un contingente de jubilados proveniente de Buenos Aires vivió un episodio concreto en la esquina de Santa Fe y San Martín, cuando el micro que los trasladaba quedó prácticamente atrapado por ramas sin podar y cables a baja altura. Durante la maniobra, la unidad cortó cables y sufrió la rotura de uno de sus vidrios, mientras los turistas registraban el momento con sus celulares ante la imposibilidad de avanzar.

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La falta de dársenas señalizadas agrava aún más el problema, ya que los micros no pueden detenerse frente a los hoteles y deben improvisar paradas en zonas no preparadas, generando riesgos tanto para los pasajeros como para el tránsito. Operadores turísticos advierten que esta situación da una mala imagen de la ciudad en plena temporada de recepción de contingentes.

Hoteleros y agentes de turismo aseguraron que el reclamo fue elevado en reiteradas oportunidades al área municipal correspondiente, encabezada por Oscar Sotelo, e incluso al propio intendente Armando Molina. Según indicaron, desde el municipio se prometió realizar la poda de árboles y el levantamiento de cables en las arterias más utilizadas por los micros turísticos, pero las tareas nunca se concretaron.

La falta de intervención municipal no solo complica la circulación, sino que expone a las unidades a daños materiales y pone en riesgo a los pasajeros, muchos de ellos adultos mayores. El episodio ocurrido con el contingente de Buenos Aires volvió a encender la polémica y dejó en evidencia la ausencia de planificación para recibir turismo.

Mientras la provincia busca posicionarse como destino para jubilados y viajes grupales, la Capital muestra calles que no están preparadas para el ingreso de micros de gran porte.

La desidia municipal, denuncian los operadores, termina afectando directamente al sector hotelero y a la imagen turística de La Rioja, que recibe a los visitantes con cables colgando, ramas sin podar y espacios inexistentes para el descenso seguro de pasajeros.