El dirigente opositor cuestionó el mecanismo implementado por el Gobierno de Ricardo Quintela y abrió un interrogante sobre el manejo de los pesos que respaldan la cuasimoneda. La cuenta financiera genera una pregunta incómoda: ¿qué pasaría si los $4.000 millones permanecieran depositados y generaran intereses?

La nueva emisión de los llamados “Chachos” en La Rioja volvió a instalar una fuerte discusión política y económica. El Gobierno de Ricardo Quintela comenzó a entregar un refuerzo de 50.000 Chachos a trabajadores estatales, en una operatoria que alcanzaría a unas 80.000 personas y que representa aproximadamente $4.000 millones.

Pero mientras la Provincia presenta la medida como una herramienta para sostener el consumo y fortalecer el poder adquisitivo, el dirigente opositor Guillermo Galván puso el foco sobre otro aspecto: el manejo financiero de los pesos que se encuentran detrás de la operatoria.

Galván cuestionó públicamente que la Provincia recurra a una cuasimoneda si, según su planteo, dispone de los recursos necesarios para rescatar esos títulos. El dirigente calificó el regreso de los Chachos como “el fracaso de la administración financiera” y anunció que prepara una acción de amparo contra el mecanismo.

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La pregunta que abre la polémica

El planteo adquiere otra dimensión cuando se hace una cuenta sencilla.

Si los $4.000 millones involucrados en la operatoria permanecieran durante un mes colocados en una inversión bancaria que rindiera, por ejemplo, un 19% de tasa nominal anual, el rendimiento aproximado sería del orden de:

$60 millones a $65 millones en un solo mes.

La cifra surge de aplicar una tasa mensual aproximada del 1,6% sobre $4.000 millones.

Es decir, sin tocar el capital, una suma de esa magnitud podría generar decenas de millones de pesos mensuales en intereses.

¿Ese es el verdadero negocio?

Aquí aparece el interrogante que plantea la discusión política: ¿los Chachos fueron creados exclusivamente para pagar un refuerzo salarial y dinamizar el consumo, o existe también una estrategia financiera detrás de los pesos que respaldan la emisión?

Por ahora, no existe documentación pública que permita afirmar que el Gobierno de La Rioja haya depositado los $4.000 millones en un banco con el objetivo específico de obtener intereses.

Por eso, hablar de una “timba financiera” debe entenderse como una hipótesis o cuestionamiento político, y no como un hecho demostrado.

Pero la pregunta resulta inevitable: si los comerciantes pueden posteriormente rescatar los Chachos y recibir pesos mediante transferencias bancarias, ¿cómo administra la Provincia los fondos destinados a garantizar esos rescates? La operatoria establece períodos específicos para que los comercios conviertan los bonos en pesos.

$4.000 millones: una cifra que no es menor

La magnitud de la operación permite dimensionar el problema.

Si aproximadamente 80.000 personas reciben $50.000, el resultado es:

80.000 × $50.000 = $4.000 millones.

Esos recursos ingresan a la economía provincial mediante los Chachos y comienzan a circular entre trabajadores, comercios y proveedores.

El Gobierno sostiene que el objetivo es generar actividad económica y fortalecer el consumo local. De hecho, la operatoria ya contaba con cientos de comercios adheridos antes de su puesta en marcha.

Pero Galván plantea una discusión diferente: si existe capacidad financiera para garantizar el rescate de los bonos, ¿por qué esos recursos no se utilizan directamente para pagar salarios en pesos?

Ese es precisamente uno de los principales cuestionamientos formulados por el dirigente radical.

El dinero que podría generar la operación

El cálculo sirve para comprender la dimensión financiera de la discusión.

Con una tasa hipotética cercana al 19% anual:

  • Capital: $4.000 millones.
  • Rendimiento mensual aproximado: $62 millones.
  • Rendimiento anual simple: alrededor de $760 millones.
  • 80.000 beneficiarios: $50.000 en Chachos cada uno.

Por supuesto, estos números no significan que la Provincia efectivamente haya obtenido o esté obteniendo esos intereses. Se trata de una estimación matemática sobre qué rendimiento podría generar ese capital bajo una determinada tasa.

Y ahí aparece el pedido que debería responder el Gobierno: ¿dónde están los pesos que respaldan la operatoria, qué rendimiento generan, quién administra esos fondos y cuál es el costo financiero real de los Chachos para el Estado provincial?

La discusión que Quintela deberá responder

La emisión de una cuasimoneda no se reduce solamente al billete que recibe el trabajador.

También implica analizar quién pone los pesos, dónde permanecen, cómo se administran, cuándo se rescatan y cuánto le cuesta al Estado mantener el sistema.

Galván ya anunció que llevará el tema a la Justicia y cuestionó la constitucionalidad del pago de una parte de los ingresos de los trabajadores mediante BOCADE.

Ahora, el debate económico abre una segunda pregunta:

Si detrás de los $4.000 millones existe un respaldo en pesos, ¿qué ocurre con esos fondos mientras los trabajadores utilizan los Chachos?

La respuesta debería surgir de información oficial clara y verificable.

Porque si la Provincia puede demostrar que los recursos simplemente respaldan la operatoria y no generan una renta financiera extraordinaria, el Gobierno tendrá elementos para despejar las sospechas.

Pero si existen depósitos, inversiones o colocaciones financieras asociadas a esos fondos, los riojanos tienen derecho a conocer cuánto dinero generan, quién recibe esos intereses y qué destino tienen.

Por ahora, la “timba financiera” es una expresión utilizada en el marco de la discusión política. La verdadera cuestión es que los números están sobre la mesa y el Gobierno debería explicar qué sucede con los $4.000 millones mientras los Chachos circulan por La Rioja.