El festejo por los 60 años de Eduardo Niederle habría reunido a unos 250 invitados en una quinta de Fray Mamerto Esquiú. Según medios catamarqueños, el costo de la celebración habría superado los $100 millones. Entre los invitados mencionados aparece el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela.
Una fiesta privada, pero con una particularidad que encendió la polémica: entre los invitados figuraron importantes funcionarios y dirigentes políticos de Catamarca y La Rioja, además de legisladores y empresarios vinculados al Estado.
El protagonista fue Eduardo Niederle, ministro de Agua, Energía y Medio Ambiente de Catamarca, quien celebró sus 60 años con un festejo que, según la información difundida por Radio Valle Viejo, habría tenido un costo superior a los $100 millones. La cifra, al igual que algunos detalles del evento, no pudo ser verificada de manera independiente.
Quintela, un invitado de peso
Uno de los datos que más llamó la atención en La Rioja es la supuesta presencia del gobernador Ricardo Quintela en la celebración, junto a otros funcionario riojanos.
De acuerdo con la información difundida por el medio catamarqueño, el mandatario riojano habría viajado hasta Catamarca para participar del festejo, donde también habría estado el vicegobernador catamarqueño Rubén Dusso, además de legisladores, empresarios y proveedores del Estado.
La presencia de Quintela resulta particularmente llamativa porque la celebración no habría sido una reunión política oficial ni un acto institucional, sino una fiesta privada por los 60 años del funcionario catamarqueño.
Y es justamente allí donde aparece la pregunta que comenzó a instalarse en las últimas horas: ¿quiénes integraron la exclusiva lista de invitados y qué vínculos existen entre ellos?
250 invitados en una fiesta de lujo
Según los datos difundidos por medios de Catamarca, alrededor de 250 personas participaron de la celebración realizada el viernes por la noche en una casa quinta de Fray Mamerto Esquiú.
El catering habría tenido un valor estimado de $250.000 por persona, lo que solamente por comida y servicio representaría unos $62,5 millones.
A eso se habrían sumado champagne y vinos de alta gama, un importante despliegue de pantallas LED —se mencionan unos 60 metros—, un espectáculo musical en vivo y souvenirs tecnológicos personalizados con las iniciales del cumpleañero y la fecha del festejo.
La cuenta final, según la versión difundida, habría superado ampliamente los $100 millones.
La fiesta que generó preguntas
Niederle ocupa actualmente uno de los ministerios estratégicos del Gobierno de Catamarca. Su cartera concentra áreas vinculadas con agua, energía y ambiente, y el funcionario figura oficialmente como titular de ese ministerio.
Por eso, aunque se trate de una celebración privada y cada persona tenga derecho a disponer de su patrimonio como considere, el nivel de ostentación y la presencia de funcionarios, legisladores y proveedores del Estado generaron cuestionamientos políticos.
La pregunta central no apunta necesariamente a cuánto cuesta una fiesta privada, sino a cómo se financió una celebración cuyo costo estimado habría superado los $100 millones.
Si el dinero salió exclusivamente del patrimonio personal del funcionario, la explicación resulta sencilla. Pero si existieron aportes de empresarios, proveedores, contratistas u otros actores vinculados con el Estado, la cuestión adquiere otra dimensión y merece ser aclarada.
La postal del poder
La imagen que deja el episodio es difícil de ignorar.
Mientras en La Rioja y Catamarca miles de trabajadores, jubilados y familias enfrentan una economía marcada por la pérdida del poder adquisitivo y la necesidad de ajustar gastos, una fiesta privada de semejante magnitud inevitablemente genera preguntas.
Y más todavía cuando en la misma celebración aparecen nombres de la política provincial.
Quintela, Niederle, Dusso, legisladores y proveedores del Estado.
Una reunión social puede ser simplemente eso. Pero cuando quienes participan forman parte de las estructuras de poder de dos provincias, el interés público deja de estar solamente en la fiesta y pasa a estar también en las relaciones que se construyen alrededor de ella.
Por ahora, no existe información oficial que permita determinar quién financió la celebración ni verificar en forma independiente el costo total informado por los medios catamarqueños.
Pero una pregunta ya quedó instalada:
¿Quién pagó la fiesta de los $100 millones y qué hacía el gobernador de La Rioja entre los invitados?
El festejo terminó. La polémica, recién comienza.
