[REDACCIÓN EL FEDERAL] Pocos casos de falta de coherencia política debe haber en los últimos años como el de Hilda “Beba” Aguirre de Soria con la ley de identidad de género, que ayer cumplió 10 años. La dirigente del Frente de Todos se abstuvo de votar cuando la norma recibió media sanción en la Cámara de Diputados y votó a favor cuando fue aprobada en el Senado.

La ley fue debatida en la cámara baja el 30 de noviembre de 2011. En la madrugada del 1 de diciembre llegó la hora de la votación y Aguirre de Soria decidió abstenerse. Un año antes había votado en contra de la ley de matrimonio igualitario. Esta vez no votó. Pero cuando llegó el momento de la votación de dos artículos en particular, según las fuentes consultadas, lo hizo en contra.

El 10 de diciembre, “Beba” Soria asumió como senadora. Y en mayo del año siguiente le tocó el turno de volver a participar de la votación, pero esta vez en la cámara alta. Y decidió cambiar su idea y votar a favor.

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Más allá del juicio de valor sobre la ley, la pregunta acá es qué ocurre cuando los dirigentes políticos no defienden ideas, sino que se suben al caballo que mejor los deje parados. Habrá que preguntarle a “Beba”, que, al parecer, tiene experiencia en el tema.