Una escena lamentable y cargada de violencia sacudió al fútbol riojano durante el encuentro entre Andino y Riojano, en un partido que terminó envuelto en polémica, indignación y preocupación por la integridad física de los jugadores.
Cuando el partido llegaba a su final y Riojano se imponía por 1 a 0, el arquero de Andino, Agustín Terre, protagonizó un violento episodio al agredir brutalmente al joven futbolista Luciano Molina. Según testigos presentes, el guardameta pegó una trompada y posteriormente un pisotón contra el jugador rival, desatando un verdadero escándalo dentro y fuera de la cancha.
La gravedad de la agresión generó estupor entre jugadores, cuerpos técnicos e hinchas, especialmente porque, pese a la violencia de la acción, la terna arbitral no tomó ninguna sanción disciplinaria. El encuentro ya venía cargado de tensión, discusiones y juego brusco durante gran parte de los 90 minutos, pero el desenlace encendió aún más la polémica.
Como consecuencia del ataque, Luciano Molina debió ser trasladado de urgencia a un centro de salud, donde recibió atención médica y se le realizaron estudios de control para descartar lesiones de mayor gravedad. Aunque posteriormente fue dado de alta, continúa bajo observación médica.
El episodio volvió a poner en el centro del debate la creciente violencia dentro del fútbol local y el rol de los arbitrajes, cada vez más cuestionados por dirigentes, jugadores e hinchas. Lo ocurrido dejó una fuerte preocupación en el ambiente deportivo riojano, donde las escenas de agresión parecen repetirse fecha tras fecha.
La gran pregunta que hoy se hacen todos es inevitable: ¿hasta cuándo se permitirá que la violencia siga ganando lugar en las canchas riojanas?
