La Rioja, en el lado débil del nuevo mapa laboral: solo tres provincias tienen hoy más empleo privado que en 2023
Un informe de PensarLab muestra una fuerte reconfiguración de la economía argentina. Mientras Neuquén, Río Negro y San Juan lograron aumentar el empleo privado registrado desde noviembre de 2023, el resto de las provincias todavía se encuentra por debajo. La Rioja aparece además entre las jurisdicciones con menor densidad empresarial del país.
La Argentina está atravesando una profunda reconfiguración de su mapa económico y el mercado laboral privado es uno de los indicadores que mejor refleja esa transformación.
Según un relevamiento de PensarLab, de la Fundación Pensar, a mayo de 2026 el país acumulaba aproximadamente 241.000 puestos de trabajo asalariado privado registrado menos que en noviembre de 2023, equivalente a una caída del 3,8%. Solo tres provincias lograron escapar de esa tendencia: Neuquén (+7,6%), Río Negro (+3,4%) y San Juan (+0,4%).
La Rioja, lejos de los nuevos polos de empleo
La Rioja necesita empresas para generar empleo, pero las empresas necesitan reglas claras, previsibilidad y seguridad jurídica para invertir. En una provincia que además atraviesa una situación de default, la pregunta es inevitable: ¿qué inversor está dispuesto a arriesgar su capital donde no tiene garantías suficientes de que las reglas se mantendrán?
El dato adquiere especial relevancia para La Rioja, porque la provincia no aparece entre las jurisdicciones que lograron incrementar su empleo privado registrado.
Pero el problema riojano no se limita solamente a la evolución de los puestos de trabajo. El informe señala una cuestión estructural todavía más profunda: La Rioja registra apenas 4 empresas cada 1.000 habitantes, una de las densidades empresariales más bajas del país, junto con Santiago del Estero. En contraste, La Pampa alcanza 14 empresas cada 1.000 habitantes, Santa Fe 13, Córdoba 12 y Neuquén, Río Negro y Tierra del Fuego 11.
El dato permite entender por qué resulta tan difícil generar empleo privado formal en la provincia: sin una mayor cantidad de empresas, la capacidad de crear puestos de trabajo también queda limitada.
La nueva economía mira hacia la energía y la minería
El estudio identifica una transformación que favorece especialmente a las provincias que lograron atraer inversiones vinculadas con petróleo, gas, minería, agro y exportaciones.
El caso paradigmático es Neuquén. Impulsada por Vaca Muerta, la provincia no solamente aumentó un 7,6% su empleo privado registrado, sino que también fue la jurisdicción que más creció en actividad económica durante 2024, con una expansión del 11,3%.
Río Negro y San Juan completan el reducido grupo de provincias que hoy tienen más empleo privado que en noviembre de 2023. San Juan, en particular, aparece vinculada al potencial de expansión de la minería.
Y aquí aparece una cuestión central para La Rioja: la provincia posee recursos mineros y energéticos, pero todavía no consiguió convertir ese potencial en un motor comparable de empleo privado y nuevas empresas.
El RIGI y una oportunidad que La Rioja todavía debe capturar
La concentración de las grandes inversiones también está modificando el mapa productivo.
A mediados de agosto, PensarLab contabilizaba 21 proyectos aprobados bajo el RIGI por US$46.709 millones, asociados a unos 95.175 empleos directos e indirectos. La mayor parte de esas inversiones está relacionada con minería, petróleo y gas y se concentra especialmente en provincias patagónicas y cordilleranas.
La Rioja forma parte de la región cordillerana y cuenta con importantes recursos mineros. Sin embargo, el interrogante es si la provincia logrará transformar esa ventaja geográfica y sus recursos naturales en inversiones, proveedores locales, empresas, exportaciones y empleo privado formal.
Una diferencia que va mucho más allá de Milei
El informe plantea una frase que resume el nuevo escenario: “La estabilización es nacional, las oportunidades no”.
La lectura es especialmente importante para La Rioja porque expone un problema que excede la discusión política coyuntural.
Mientras algunas provincias están construyendo nuevos motores económicos alrededor de la energía y la minería, otras continúan dependiendo en mayor medida del empleo público, el consumo interno y la actividad estatal.
En ese escenario, La Rioja enfrenta el desafío de ampliar su base productiva y empresarial.
El verdadero interrogante ya no es solamente cuánto dinero recibe una provincia del Estado nacional, sino cuántas empresas puede generar, cuánta inversión puede atraer y cuántos empleos privados puede crear.
El mapa que deja el informe es contundente: Neuquén, Río Negro y San Juan ya cruzaron la línea de 2023. La Rioja todavía no.
Y el dato de las 4 empresas cada 1.000 habitantes plantea una pregunta incómoda para la provincia: ¿cómo pretende generar empleo privado si no logra generar suficientes empresas privadas?
