Desde La Rioja, los excombatientes cuestionaron duramente el discurso presidencial y la política exterior del Gobierno nacional. Ramón López advirtió sobre los riesgos de involucrar a la Argentina en conflictos ajenos y pidió máxima prudencia diplomática: “No hay nada más agradable que vivir en paz, y no en conflicto”.

El discurso de Javier Milei sobre la cuestión Malvinas volvió a abrir un fuerte debate político y, desde La Rioja, encontró una respuesta crítica entre quienes conocen la guerra desde el lugar más doloroso: los propios excombatientes.

Desde la Federación 2 de Abril, conducida por Ramón López, expresaron su “profunda preocupación” por la política exterior que lleva adelante el Gobierno nacional y cuestionaron particularmente el alineamiento con Estados Unidos e Israel, al considerar que esa estrategia puede terminar involucrando a la Argentina en conflictos que no le son propios.

En declaraciones a Medios Rioja, López planteó una advertencia que adquiere especial relevancia por tratarse de un veterano de guerra: la Argentina no debería repetir errores históricos que terminaron llevando al país a un enfrentamiento armado.

El dirigente realizó un paralelismo con lo ocurrido en 1982 y llamó a observar con extrema prudencia el escenario internacional. Para los veteranos, cualquier decisión que pueda comprometer a la Argentina en conflictos externos debe ser analizada con máxima responsabilidad, especialmente cuando están en juego la soberanía, la seguridad nacional y la paz.

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“NO HAY QUE METERNOS EN CONFLICTOS AJENOS”

Uno de los principales cuestionamientos de la Federación 2 de Abril apunta a la orientación de la política exterior argentina.

Según López, la alineación automática con las grandes potencias puede llevar al país a asumir posiciones frente a conflictos que no necesariamente responden a los intereses nacionales.

La advertencia no se limita a una cuestión ideológica. Los veteranos entienden que detrás de determinadas decisiones diplomáticas existen consecuencias concretas y que la historia argentina demuestra que los errores de cálculo en materia internacional pueden terminar teniendo consecuencias irreparables.

Por eso, desde la organización reclaman que la cuestión Malvinas sea abordada desde una política de Estado y no como una herramienta coyuntural de confrontación política.

La reivindicación argentina sobre las islas, sostienen, no necesita de una escalada retórica ni de aventuras internacionales: necesita diplomacia, memoria y una estrategia sostenida en el tiempo.

EL FANTASMA DE 1982

La comparación con 1982 constituye el punto más sensible del planteo de los excombatientes.

Para quienes participaron de aquella guerra, Malvinas no es una consigna electoral ni un capítulo de un discurso político. Es una experiencia marcada por la muerte, las heridas, el abandono y las consecuencias que todavía atraviesan a los veteranos y a sus familias.

Por eso, cualquier referencia a una eventual escalada internacional es observada con particular preocupación.

López llamó a no aceptar discursos que puedan comprometer al país en disputas extranjeras y recordó, implícitamente, que la Argentina ya pagó un precio demasiado alto cuando la política exterior quedó atrapada en decisiones que terminaron conduciendo a una guerra.

La advertencia cobra especial dimensión en un contexto internacional atravesado por conflictos armados, tensiones entre potencias y una creciente militarización de distintas regiones del mundo.

TAMBIÉN ADVIERTEN POR LAS TENSIONES REGIONALES

Los veteranos riojanos también hicieron referencia a las tensiones regionales y mencionaron particularmente la relación con Chile.

En ese contexto, reclamaron una posición de máxima prudencia diplomática y evitar cualquier acción que pueda incrementar innecesariamente los niveles de tensión.

Para la Federación 2 de Abril, la defensa de la soberanía argentina no debería confundirse con una política de confrontación permanente.

La soberanía, sostienen, también se defiende evitando que el país sea arrastrado a conflictos que puedan poner en riesgo a su población.

CRÍTICAS A LA POLITIZACIÓN DE LOS SÍMBOLOS PATRIOS

Pero el cuestionamiento de los veteranos no se limitó a la política exterior.

Ramón López también apuntó contra la dirigencia política por la utilización de símbolos patrios, acontecimientos populares y sentimientos nacionales con objetivos estrictamente electorales.

En particular, cuestionó lo que consideró una utilización política de la selección argentina de fútbol, a la que describió como una suerte de “caballito de campaña”.

El planteo apunta directamente a una práctica cada vez más frecuente en la política argentina: asociar determinadas figuras, símbolos o acontecimientos que generan identificación popular con una determinada fuerza política.

Para los excombatientes, la bandera, Malvinas, la camiseta argentina y otros símbolos que pertenecen al conjunto de la sociedad no deberían convertirse en herramientas de campaña.

“A ESPALDAS DEL PUEBLO”

Otro de los conceptos más duros expresados por la organización fue la acusación de que determinadas decisiones oficiales se toman “a espaldas del pueblo”.

Desde la Federación consideran que la política exterior y las decisiones estratégicas del país deberían contar con información, debate y participación de la sociedad, particularmente cuando pueden comprometer el futuro de varias generaciones.

Según esa mirada, la utilización de cuestiones sensibles para desviar la atención de los problemas internos termina perjudicando al propio país.

La organización cuestionó así que los grandes debates nacionales puedan transformarse en una herramienta para desplazar de la agenda pública cuestiones económicas y sociales que afectan cotidianamente a los argentinos.

MALVINAS NO ES UNA CONSIGNA ELECTORAL

La reacción de los veteranos riojanos introduce una discusión de fondo: ¿hasta dónde puede utilizarse la causa Malvinas como herramienta política?

Para quienes combatieron en las islas, existe una diferencia sustancial entre defender la soberanía argentina y utilizar Malvinas como elemento discursivo.

La reivindicación territorial es una política de Estado reconocida históricamente por la Argentina. Pero, según los veteranos, esa reivindicación debe sostenerse mediante una estrategia diplomática inteligente y permanente, evitando que el país quede atrapado en conflictos que puedan poner en riesgo su seguridad.

En ese sentido, la postura de la Federación 2 de Abril se resume en una frase contundente de López:

“No hay nada más agradable que vivir en paz, y no en conflicto”.

UNA ADVERTENCIA DESDE LA MEMORIA

El mensaje de los excombatientes adquiere una dimensión particular porque no surge desde una discusión académica ni desde una disputa partidaria.

Surge desde quienes vivieron la guerra.

Mientras la dirigencia política debate alineamientos internacionales, alianzas estratégicas y posicionamientos frente a las grandes potencias, los veteranos recuerdan las consecuencias concretas que puede tener una decisión equivocada.

La advertencia riojana vuelve así a poner sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿la Argentina está defendiendo Malvinas con una estrategia de Estado o está utilizando la causa nacional como parte de una disputa política y geopolítica más amplia?

Para la Federación 2 de Abril, la respuesta parece clara.

La soberanía argentina sobre Malvinas debe sostenerse, pero sin sacrificar la paz ni convertir al país en protagonista de conflictos que no le pertenecen.

Porque, para quienes ya estuvieron en una guerra, la paz no es una consigna: es una conquista que no quieren volver a perder.

Con información de Medios Rioja