Lejos de apagar el incendio político, el comunicado emitido por el Concejo Deliberante de Chilecito terminó alimentando aún más la indignación de numerosos vecinos que cuestionan el cobro de una nueva tasa municipal a través de la factura de energía eléctrica.
La aclaración oficial intentó desmentir la publicación realizada por El Federal, señalando que el 15% correspondiente a la Tasa de Alumbrado Público no fue creado por los actuales concejales, sino que existe desde 2010 mediante la Ordenanza N.º 3.063.
Sin embargo, en el mismo texto, el propio Concejo reconoció que durante 2025 aprobó la Ordenanza N.º 3.843/25, mediante la cual se creó una Monotasa municipal de $3.000, y posteriormente la Ordenanza N.º 3.845/2025, que habilitó a EDELaR a actuar como agente de retención para cobrar ese importe dentro de la boleta de luz.
En otras palabras, el cuerpo deliberativo sostiene que no creó el 15%, pero admite haber incorporado una nueva carga fija de $3.000 para miles de usuarios.
La explicación oficial abrió una discusión todavía más profunda.
¿Cuánto podría recaudar la Monotasa de $3.000?
Si el cobro alcanzara a la mayoría de los usuarios del departamento y tomamos como referencia los 23.936 suministros registrados en 2023, pero según fuentes de El Federal, en el 2026 habrían más de 25.000 usuarios. Tomando esta cifra, la recaudación potencial sería:
- Por mes: $75.000.000
- Por año: $90.000.000
Es decir, más de $900 millones anuales aproximadamente.
Según el propio comunicado, la Monotasa tiene como finalidad financiar servicios municipales tales como barrido y limpieza, mantenimiento de calles, plazas y espacios verdes, inspección de baldíos y conservación del arbolado público.
Y allí surge la pregunta que comenzó a multiplicarse en redes sociales y grupos vecinales:
¿Acaso esos servicios no deberían financiarse ya con las tasas municipales que pagan los contribuyentes?
¿Dónde estaba financiado hasta ahora el barrido, la limpieza, el mantenimiento de plazas, calles y arbolado, si esos servicios son precisamente algunas de las funciones básicas que históricamente cubren las tasas municipales?
La limpieza urbana, el mantenimiento de espacios públicos, el control de baldíos y el cuidado del arbolado históricamente forman parte de las obligaciones básicas de cualquier municipio argentino y suelen estar contempladas dentro de los tributos municipales tradicionales.
Por eso muchos vecinos se preguntan por qué ahora se necesita una nueva tasa específica para sostener prestaciones que deberían formar parte de las funciones normales del Estado municipal.
Una factura convertida en herramienta de recaudación
Otro aspecto que genera fuertes críticas es la decisión de utilizar la factura de EDELaR como mecanismo de cobro. Para numerosos usuarios, el problema no radica únicamente en el monto de los $3.000, sino en que el cargo aparece incorporado en una boleta de un servicio esencial.
“Cada vez que llega la luz aparece algo nuevo para pagar”, fue una de las expresiones más repetidas por vecinos en redes sociales
Otros usuarios calificaron la medida como una “avivada recaudatoria”, mientras que algunos plantearon que se trata de “un impuesto disfrazado de tasa”.
La molestia también crece porque muchas familias vienen denunciando dificultades para afrontar las facturas eléctricas, especialmente durante los meses de mayor consumo.
Los comentarios de los vecino fueron lapidarios:
La letra chica que encendió la polémica
La estrategia del Concejo consistió en centrar la discusión en que el 15% de Alumbrado Público no es una creación reciente.
Pero para muchos vecinos el problema no pasa por ese porcentaje histórico.
La verdadera discusión está en que los actuales concejales aprobaron una nueva obligación económica que se suma a las cargas ya existentes y que, además, se cobra utilizando la estructura de facturación de EDELaR.
Es decir, el debate ya no es solamente sobre el origen del 15%.
La pregunta que comienza a recorrer Chilecito es otra:
¿Cuántas veces va a pagar el vecino por los mismos servicios municipales?
El enojo social
Los comentarios y lejos de los insultos que inundaron las redes sociales tras la aclaración oficial fueron contundentes.
Muchos usuarios sostuvieron que la explicación del Concejo “confirma lo que intentaba negar”, mientras otros cuestionaron que se utilice una empresa de energía para recaudar fondos municipales.
También hubo críticas dirigidas a los concejales que aprobaron la normativa, a quienes varios vecinos acusaron de aumentar la presión tributaria en un contexto económico extremadamente delicado.
La controversia, lejos de cerrarse, parece recién comenzar.
Porque mientras el Concejo insiste en que no creó el histórico 15% de Alumbrado Público, miles de usuarios observan algo mucho más concreto: una factura que sigue creciendo y una nueva tasa de $3.000 que deberán pagar todos los meses para financiar servicios que, según entienden muchos contribuyentes, ya deberían estar cubiertos por los impuestos municipales que existen desde hace años.
