El megaproyecto minero Vicuña, considerado uno de los mayores desarrollos de cobre, oro y plata de Sudamérica, comenzó a concretar una decisión estratégica que podría tener importantes consecuencias para La Rioja.
La empresa adjudicó las primeras obras del denominado Corredor Norte, una nueva ruta de acceso que estará ubicada íntegramente en territorio de San Juan y que permitirá llegar a los yacimientos sin necesidad de atravesar suelo riojano
La medida se produce luego de los conflictos territoriales y judiciales surgidos en los últimos años por la utilización de caminos que conectaban el proyecto minero con zonas de La Rioja. La controversia derivó en reclamos políticos, cuestionamientos sobre jurisdicción y discusiones vinculadas al control de los accesos a una de las áreas mineras más prometedoras del país.
Con la construcción del nuevo corredor, la compañía busca garantizar una vía logística propia, bajo jurisdicción sanjuanina y sin depender de autorizaciones o acuerdos con otras provincias. La decisión representa un cambio significativo en la planificación operativa del proyecto y consolida el protagonismo de San Juan como principal beneficiario de la etapa de desarrollo.
Las primeras obras adjudicadas forman parte de un plan de infraestructura destinado a mejorar el acceso a los depósitos de cobre, oro y plata ubicados en la alta cordillera.
El nuevo corredor será clave para el transporte de equipos, insumos y personal durante las etapas de exploración avanzada y futura construcción de las instalaciones mineras
Fuentes vinculadas al proyecto estiman que la ejecución de estas tareas demandará alrededor de 300 puestos de trabajo directos e indirectos, además de la contratación de empresas de servicios, transporte, logística y obras civiles radicadas principalmente en San Juan.
La magnitud de la inversión refuerza las expectativas económicas de la provincia vecina, que desde hace años impulsa una política de desarrollo minero sostenida y cuenta con una estructura institucional orientada a captar inversiones del sector.
La decisión de Vicuña vuelve a poner sobre la mesa un debate que genera preocupación entre empresarios, trabajadores y sectores productivos riojanos: la posibilidad de que La Rioja quede al margen de los beneficios económicos asociados a uno de los proyectos mineros más importantes de la región.
Durante años, distintos especialistas sostuvieron que la cercanía geográfica de algunos sectores de La Rioja con el emprendimiento podía transformarse en una oportunidad para el desarrollo de infraestructura, empleo, servicios y proveedores locales. Sin embargo, los conflictos políticos y las disputas sobre los accesos terminaron acelerando la búsqueda de alternativas por parte de la empresa.
Con el Corredor Norte completamente ubicado en San Juan, gran parte de la actividad económica vinculada a la construcción y operación logística quedaría concentrada en esa provincia, reduciendo significativamente las posibilidades de participación de trabajadores y empresas riojanas.
Las consecuencias para La Rioja
La decisión de trasladar completamente el acceso del proyecto Vicuña a territorio sanjuanino también podría tener un fuerte impacto sobre cientos de emprendimientos y comercios que esperaban beneficiarse del movimiento económico generado por la actividad minera en la zona riojana.
Estaciones de servicio, hoteles, hospedajes, restaurantes, talleres mecánicos, transportistas, proveedores de insumos, supermercados, ferreterías y pequeños comercios ubicados sobre los corredores viales de La Rioja podrían perder una importante fuente de ingresos vinculada al tránsito de trabajadores, contratistas y empresas proveedoras.
La reubicación de la logística hacia San Juan implica que gran parte de ese flujo económico se concentrará en localidades sanjuaninas, dejando a numerosos negocios riojanos sin una oportunidad que muchos consideraban clave para impulsar el desarrollo y la generación de empleo en una región históricamente postergada.
