Por Angel Flores
A mediados de la década del 2000 comenzó a gestarse uno de los conflictos territoriales más polémicos de la historia reciente de La Rioja.
El escenario era Valle Hermoso, una pequeña comunidad ubicada en plena cordillera riojana, en el departamento Vinchina, donde familias enteras habitaban y trabajaban desde hacía generaciones.
Lo que parecía una operación inmobiliaria terminó convirtiéndose en una causa judicial que involucró a empresarios, funcionarios, jueces, fiscales, organismos nacionales y hasta tribunales de los Estados Unidos.
La historia tiene como uno de sus protagonistas al contador y empresario Astur Javier García Quinzaños.
Según las denuncias presentadas posteriormente por los representantes legales de los pobladores, las tierras habrían sido incorporadas a través de un procedimiento judicial que fue duramente cuestionado por presuntas irregularidades.
La superficie involucrada rondaba las 200.000 hectáreas de territorio cordillerano, una extensión equivalente a varias veces el tamaño de la Ciudad de Buenos Aires
Los denunciantes sostuvieron durante años que la operación se había realizado por valores muy inferiores a los de mercado y que existían inconsistencias en el proceso que permitió la transferencia de semejante patrimonio territorial.
Entre 2007 y 2008 apareció un nuevo actor en escena.
Se trataba de Yosef Jaime Libersohn, rabino y empresario estadounidense vinculado al negocio de certificación de alimentos kosher. Libersohn acordó la adquisición de las tierras y se convirtió en el comprador final de la operación.
Sin embargo, rápidamente quedó al descubierto un dato que transformó el caso en un escándalo nacional.
Dentro de esas 200.000 hectáreas no sólo había montañas, pastizales y recursos naturales.
También existía un pueblo. Valle Hermoso ya estaba habitado.
Dentro del territorio objeto de la compraventa se encontraban viviendas, puestos rurales, familias históricas, una escuela, una capilla y diversos espacios comunitarios.
Años después, el senador nacional Fernando Rejal resumiría el episodio con una frase que volvería a instalar el tema en la agenda pública:
“Compraron un pueblo con la gente adentro.”
La expresión sintetizó el eje central de la controversia: la aparente contradicción entre una operación inmobiliaria y la existencia de una comunidad asentada desde hacía décadas.
La resistencia de los pobladores
Cuando los habitantes tomaron conocimiento de la situación comenzaron a organizarse para defender su permanencia en el lugar.
Los abogados Emilio Rodríguez y Marcos Rodríguez encabezaron las acciones judiciales en representación de las familias de Valle Hermoso. La estrategia jurídica se apoyó en la posesión histórica de los pobladores y en la ocupación pública, pacífica e ininterrumpida del territorio.
Durante años sostuvieron que la comunidad tenía derechos legítimos sobre las tierras que habitaba mucho antes de la aparición de cualquier comprador extranjero.
Las denuncias cruzadas
Mientras avanzaban las causas judiciales, el conflicto escaló.
Libersohn denunció públicamente que funcionarios provinciales le habrían solicitado dinero para avanzar con la consolidación de la operación.
El principal señalado fue el entonces secretario de Tierras de La Rioja, Ariel Puy Soria.
El funcionario rechazó categóricamente las acusaciones y sostuvo que el verdadero interés detrás de la compra era el control de recursos estratégicos, especialmente las reservas de agua existentes en la zona cordillerana.
Nunca existió una condena judicial que acreditara las acusaciones formuladas por el empresario.
La magnitud del conflicto llevó el caso hasta el Gobierno Nacional.
La operación quedó bajo análisis debido a varios factores:
- La condición de comprador extranjero.
- La ubicación de las tierras en zona de frontera.
- La existencia de pobladores permanentes.
- Las denuncias sobre posibles irregularidades administrativas.
Finalmente, la Nación intervino y la transferencia quedó cuestionada, generando un freno decisivo para la consolidación de la operación.
La investigación judicial
La causa derivó en investigaciones penales y administrativas.
Durante el desarrollo de los expedientes fueron cuestionadas actuaciones de funcionarios judiciales que habían intervenido en distintos momentos del proceso.
Entre los casos más resonantes figuró el del fiscal Daniel Nader, quien terminó siendo destituido.
También fueron investigadas actuaciones vinculadas al juez Alfredo Ramos y otros integrantes del sistema judicial que participaron en expedientes relacionados con Valle Hermoso.
Frustrado por los obstáculos que encontraba en Argentina, Libersohn decidió trasladar el conflicto a los Estados Unidos. Según las denuncias públicas realizadas por el empresario, la controversia fue llevada ante tribunales federales de Nueva York. También realizó presentaciones ante organismos internacionales.
Sin embargo, aquellas acciones no modificaron la situación concreta sobre el terreno.
Lo que ocurrió en la práctica
Mientras abogados, funcionarios y empresarios protagonizaban una extensa disputa judicial, la realidad en Valle Hermoso siguió un camino diferente.
Los pobladores nunca abandonaron sus viviendas. Las familias continuaron viviendo, criando ganado y desarrollando sus actividades tradicionales en la zona.
Con el paso de los años, el conflicto comenzó a desaparecer de la agenda pública.
El testimonio de quien defendió al pueblo
Consultado por El Federal, el abogado Emilio “Dito” Rodríguez, uno de los principales representantes legales de los vecinos, afirmó que la comunidad conserva hasta hoy la posesión efectiva de las tierras.
“Defendimos férreamente en juicio la posesión legítima, pública, pacífica e ininterrumpida que aún mantiene la gente de todo el pueblo de Valle Hermoso, por cuanto el extranjero nunca ha podido formalmente tomar posesión de esa tierra”, sostuvo.
Rodríguez agregó un dato que ayuda a entender el desenlace práctico del conflicto:
“Desde el 2006 aproximadamente que comenzó todo ese asunto, nunca más apareció nadie a reclamar nada de nada.”
Y concluyó con una definición que resume la posición histórica de los pobladores:
“Los verdaderos dueños de esa tierra son los hombres y mujeres que aún sobreviven allí y hacen patria.”
Casi veinte años después de la operación que generó titulares en todo el país, Valle Hermoso continúa habitado por las mismas familias que protagonizaron la resistencia.
El nombre de Yosef Jaime Libersohn quedó asociado para siempre a una de las controversias territoriales más importantes de La Rioja.
Pero en los hechos, según sostienen quienes defendieron judicialmente a los pobladores, el empresario estadounidense nunca logró tomar posesión efectiva del territorio que había comprado.
La historia de Valle Hermoso terminó convirtiéndose en mucho más que una disputa inmobiliaria.
Para muchos riojanos, fue un debate sobre soberanía, recursos naturales, identidad y el derecho de una comunidad a permanecer en la tierra donde nació y construyó su historia.
Lo que viene
El Federal tuvo contacto con representantes legales de Yosef Jaime Libersohn, que también forman parte del departamento de legales de una de sus principales empresas, MercoKosher.
Los abogados adelantaron que en “poco tiempo, habrá grandes novedades desde tribunales de Nueva York”.
La causa sigue su curso y adelantaron a nuestro medio que “serán los primeros en enterarse”.
A casi veinte años del inicio del conflicto, la gran incógnita sigue siendo la misma:
¿Cómo fue posible que un remate judicial terminara derivando en la venta de un territorio de aproximadamente 200.000 hectáreas que incluía una comunidad completa de pobladores cordilleranos?
Esa pregunta fue el motor de una de las investigaciones judiciales y políticas más importantes de la historia de La Rioja.
