El transporte de cargas continúa siendo uno de los factores más determinantes en la formación de precios de productos y servicios en todo el país, y La Rioja no escapa a esa realidad. Aunque los principales estudios de costos se realizan en corredores estratégicos como la ruta Mendoza-Buenos Aires, los incrementos registrados durante el último año tienen un impacto directo sobre la economía riojana, altamente dependiente del transporte terrestre para el ingreso y egreso de mercaderías.
Según el último informe elaborado por la Asociación de Propietarios de Camiones de Mendoza (Aprocam), la tarifa de referencia para el transporte de cargas hacia Buenos Aires superó los $2.300 por kilómetro, registrando una suba intermensual del 1,91%. Si bien el dato refleja una desaceleración respecto de los aumentos observados durante marzo y abril, el incremento acumulado en los últimos doce meses alcanza el 42,5%.
La cifra supera ampliamente la evolución general de los precios registrada durante el mismo período y vuelve a poner en evidencia el peso que tiene la logística en la cadena de costos de la economía argentina.
Un problema que también afecta a La Rioja
En una provincia alejada de los principales centros de consumo y producción del país, como La Rioja, el costo del transporte adquiere una relevancia aún mayor. Gran parte de los alimentos, insumos industriales, materiales de construcción, medicamentos y productos de consumo masivo llegan por camión desde otras regiones.
A su vez, las economías regionales riojanas —como la producción olivícola, vitivinícola, nogalera y agroindustrial— dependen del transporte para colocar sus productos en los mercados nacionales.
Por esa razón, cualquier incremento en el costo logístico termina trasladándose, tarde o temprano, a los precios que pagan los consumidores.
Tomando como referencia una tarifa de $2.300 por kilómetro recorrido, el costo estimado de un viaje de carga entre la Ciudad de Buenos Aires y la ciudad de La Rioja —una distancia aproximada de 1.170 kilómetros por ruta— asciende a unos $2.691.000 por trayecto. La cifra permite dimensionar el fuerte peso que tiene la logística en la estructura de costos de las empresas y explica por qué cualquier aumento en el combustible, salarios o mantenimiento de los camiones termina impactando directamente en el precio final de los productos que llegan a las góndolas riojanas.
El combustible sigue siendo el principal factor
El informe señala que el combustible continúa siendo la variable con mayor incidencia en la estructura de costos del transporte. Durante mayo representó cerca del 30% del costo total por kilómetro recorrido.
El sector todavía siente el impacto de los fuertes aumentos registrados durante marzo, cuando el precio del gasoil experimentó una importante escalada impulsada por las tensiones internacionales en Medio Oriente y las fluctuaciones del mercado energético.
Detrás del combustible aparecen los gastos generales de operación y los costos salariales, que también tienen una incidencia significativa en la actividad transportista.
Repuestos y mantenimiento, otros gastos que no dejan de crecer
Los empresarios del sector también advierten sobre el incremento sostenido en los costos de reposición de unidades, neumáticos, repuestos y mantenimiento mecánico.
Si bien estos rubros tienen un peso menor respecto del combustible y los salarios, forman parte de una estructura de costos que continúa ajustándose mes a mes y que dificulta la planificación de las empresas transportistas.
El impacto en el bolsillo
Especialistas coinciden en que el transporte es uno de los componentes invisibles que más influyen en el precio final de los productos. Desde alimentos hasta electrodomésticos, prácticamente todos los bienes consumidos en La Rioja recorren cientos de kilómetros antes de llegar a los comercios.
Por ello, cada incremento en las tarifas de carga termina repercutiendo en la cadena comercial y, en consecuencia, en el bolsillo de los consumidores.
Aunque el ritmo de aumento parece haberse moderado durante los últimos meses, el acumulado anual demuestra que el transporte continúa siendo una de las principales fuentes de presión sobre los costos de la economía argentina y sobre las economías regionales del interior, como la riojana.
